Aunque a mí esto de las etiquetas no me gustan, he de reconocer que encuentro cierto placer en “ordenar” las cosas, meterlas en cajitas. Y dentro de que soy consciente de que cada persona es única, cuando pienso en el concepto de “éxito” me vienen a la cabeza 3 cajitas: 

  • La cajita de aquellos que han identificado “éxito” con ciertos logros profesionales, económicos y de posesiones. Para estas personas el éxito tiene una dimensión profesional y una dimensión económica.  
  • La cajita de los que han identificado el éxito con cumplir expectativas propias o de otros (de manera consciente o inconsciente). Para estas personas el éxito suele tener una dimensión relacional/social, como casarse y formar una familia, relacionarse con determinado tipo de gente y también puede tener esa dimensión profesional y económica 
  • La cajita de las personas que han identificado “éxito” con algo más único y propio. Estas son las personas que han incluido en su definición de éxito una dimensión personal y diría que, incluso espiritual.  Esto no quiere decir que en su definición de éxito no tenga cabida también la dimensión económica, profesional y social/relacional, pero son personas que además incluyen en la idea de “éxito” una dimensión que les permite preguntarse si ese éxito les hacer sentir bien, en paz consigo mismo, equilibrados, realizados y alineados con sus valores.  

Para estos últimos ese “éxito” tan propio implica, algunas veces, atreverse a ser desleal con los sistemas a los que pertenecen (sistema familiar, amigos, sociedad, empresa) para empezar a ser leal a ellos mismos. Implica, también, estar profundamente conectado con nuestros valores personales y resonar con ellos.

Existe una definición de éxito única para cada uno de nosotros, aunque a veces lo que pasa es que ni siquiera nos hemos parado a pensarlo. Tal vez tú ya tengas la tuya.