Justo después de la etapa de confinamiento por la Covid-19, leía un artículo en el que se hablaba de la rápida obsolescencia de las estrategias anuales en el mundo corporativo. Debido al impacto de la pandemia, numerosos planes anuales tuvieron que ser revisados a los 4 meses de entrar en vigor: el confinamiento, la irrupción del teletrabajo, la digitalización forzada (y a toda prisa) de modelos de negocio que seguían siendo prácticamente analógicos en su totalidad) y el clima de incertidumbre que se respiraba a nivel mundial, entre otras circunstancias, forzaron esa revisión. 

Tras ese episodio global, parece que la volatilidad está más presente que nunca: cuando no es una guerra es la sequía, cuando no la sequía, un vuelco proteccionista, un cambio de gobierno, una crisis energética, etcétera. Lógicamente esto afecta a los planes empresariales, instando a su actualización y revisión. 

Ante esta incertidumbre y volatilidad que vivimos, las constelaciones e intervenciones organizacionales se presentan como un enfoque a solución que nos proporciona comprensiones profundas de las dinámicas operantes en determinadas situaciones y facilita la adaptabilidad al cambio y la resiliencia organizacional de una manera ágil y precisa. 

Los fundamentos de las intervenciones sistémicas en las organizaciones

Esta técnica se basa en la teoría de sistemas, que ve a la organización (un sistema) como un ente integral que es influenciado y está en constante relación con otros sistemas externos a la organización: sociedad, gobierno, competencia, clientes, etc.

Los cambios a nivel interno o en sistemas externos a los que pertenecemos o que se relacionan con nosotros pueden impactar significativamente en la organización a todos los niveles. Contemplar la organización como un sistema abierto implica trabajar en la interconexión entre los elementos y con otros sistemas, la homeostasis y la emergencia, teniendo en cuenta que las características del sistema de la organización surgen y se modifican fruto de las interacciones entre sus componentes y es influenciado por lo que sucede en otros sistemas.  

Las constelaciones organizacionales operan bajo tres principios fundamentales

  • Principio de pertenencia: Todos los miembros de un sistema, en este caso la organización, tienen un lugar en la organización y derecho a pertenecer.  
  • Principio de orden: Debe haber un equilibrio y un orden claro en la jerarquía y en la distribución de roles. Se entiende como algo que va más allá del organigrama y que se basa en la contribución o función, algo que puede estar muy ligado con la misión y el propósito tanto de la organización como de cada uno de los miembros. 
  • Principio de equilibrio entre dar y recibir: En las relaciones de trabajo, en las relaciones con proveedores, con clientes, con el mercado y con todos nuestros stakeholders, debe existir un equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe. Hablamos de un equilibrio dinámico, fundamentalmente cualitativo. 

El impacto de las intervenciones sistémicas en las organizaciones

Las intervenciones sistémicas revelan las dinámicas ocultas dentro de una empresa o grupo y trabajan orientadas hacia soluciones efectivas a problemas complejos y persistentes, suponiendo un impacto significativamente beneficioso a la organización. Visibilizar estas dinámicas facilita la adaptación eficiente de los líderes a los cambios globales o del mercado, manejar las crisis internas que se producen antes de que estas escalen y tomar decisiones más sólidas e informadas. 

La comprensión profunda y la posibilidad de ajuste de estas dinámicas internas permite a los CEOs, directivos y managers mejorar la cohesión, eficiencia y adaptabilidad de sus equipos.  

Esta herramienta no solo aborda los síntomas de los problemas organizacionales, sino que también promueve un entendimiento mucho más profundo de sus causas fundamentales y genera nuevas perspectivas que impulsan, de manera ágil y orgánica, la creación e implantación de soluciones duraderas y significativas. 

Las constelaciones organizacionales y la mirada sistémica, además, promueven el liderazgo consciente. Este enfoque implica una mayor autoconsciencia y compresión acerca de cómo nuestras decisiones y comportamientos afectan a nuestros compañeros y al sistema en su totalidad. La herramienta impacta profundamente en la forma de hacer negocios y en cómo se toman decisiones y se resuelven problemas dentro de cualquier tipo de organización.  

Integrar la mirada sistémica no es sólo una técnica de gestión, sino una manera de entender, operar e impactar en el mundo. Para los líderes, incorporar este enfoque puede abrir puertas a un manejo más integral y conectado de sus organizaciones, algo que se presenta como crucial en un mundo donde los sistemas económicos, sociales y tecnológicos están cada vez más interrelacionados.